Interés compuesto: qué es, diferencias con el simple y cómo se calcula

Fórmula del interés compuesto.
NOTICIA de Cristian Pinto
25.07.2024 - 09:46h    Actualizado 25.07.2024 - 09:46h

El tipo o tasa de interés es un porcentaje que se aplica como concepto de pago por el dinero durante un tiempo determinado. En otras palabras, se podría decir que es el precio del dinero. Entonces, ¿qué es el interés compuesto? Se trata de una técnica financiera por la cual se va sumando dinero al capital inicial y sobre el que se van generando nuevos intereses.

Según se rumorea, una vez Albert Einstein dijo que “la fuerza más poderosa del universo es el interés compuesto”. Sea verdad o no, lo cierto es que se trata de una fórmula sencilla y muy rentable.

Los expertos del BBVA, explican detalladamente cuál es la diferencia entre el interés compuesto y el simple, así como la forma de calcularlo. De hecho, el interés compuesto es uno de los conceptos financieros que pocos españoles sabe explicar.

Por qué es útil el interés compuesto

El interés compuesto permite al usuario multiplicar una parte de su capital inicial una vez transcurre un tiempo, normalmente un año. Los intereses se llaman compuestos porque del resultado de multiplicar un tipo de interés es posible volver a multiplicar nuevos intereses.

Es decir, en cada periodo el capital inicial va aumentando porque los intereses también se van sumando. Eso sí, ten en cuenta que la tasa de interés se aplica sobre un capital que va variando, por lo que nunca va a ser el mismo al del capital inicial. De hecho, los intereses aumentan en cada periodo o año.

Ejemplo

Para entender mejor qué es el interés compuesto, los expertos de BBVA han puesto un ejemplo:

Si una persona tiene un capital inicial de 100 euros en una cuenta bancaria a un interés anual del 10 %, al finalizar el año el cliente obtiene en su cuenta 10 euros más en concepto de intereses. Es decir, de este modo el capital pasa de 100 euros a 110.

Cuando vuelve a pasar un año, se generan nuevos intereses, pero a partir de los 110 euros que tiene el cliente en la cuenta y no de los 100 con los que empezó. De este modo, al aplicar el 10 % de 110, el cliente sumaría 11 euros más a su capital, sumando 121 euros al finalizar el segundo año. Y así sucesivamente.

Diferencias con el interés simple

A diferencia del interés compuesto, el simple no se suma al capital para poder generar nuevos intereses. Es decir, se calcula sobre el capital que se ha depositado en el inicio, por lo que el interés obtenido siempre va a ser el mismo.



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